Secretario AI: dejé de teclear y empecé a hablarle al ordenador

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Secretario AI: dejé de teclear y empecé a hablarle al ordenador

Te voy a contar una cosa que me da un poco de vergüenza confesar: calculé, más o
menos, cuánto tiempo me pasaba al día tecleando. Correos, mensajes, notas, ese
párrafo que reescribes cinco veces hasta que suena bien... Y el número me dejó
tonto. Así que hice lo que cualquier persona razonable haría: en lugar de teclear
menos, me monté una aplicación entera para no tener que teclear casi nada.

Se llama Secretario AI, la he hecho yo de arriba abajo, y desde que la uso mi
relación con el teclado ha cambiado por completo. Te cuento qué hace y por qué me
ha ahorrado tantísimo tiempo.

secretario o ventana principal

El problema: hablar es más rápido que escribir

La idea de fondo es boba de tan obvia: hablamos mucho más rápido de lo que
escribimos
. El problema de toda la vida con el dictado es que el resultado salía
hecho un desastre —sin comas, sin mayúsculas, con "eeeh" por todas partes— y al
final corregirlo te costaba más que haberlo escrito a mano.

Ahí es donde entra la IA. Secretario AI graba lo que digo, lo transcribe con un
modelo de voz potente (uso Voxtral, de Mistral, con un modelo de respaldo por
si acaso) y, si quiero, le da un repaso para que el texto salga limpio, con su
ortografía y su puntuación en orden
. Hablo de carrerilla, sin pensar en comas, y
lo que aparece en pantalla ya está presentable.

Lo que más uso en el día a día

Dictar desde cualquier sitio con un atajo

Esta es, probablemente, mi función favorita. Tengo configurado un atajo global:
estoy escribiendo un correo, en el chat del trabajo o en cualquier campo de texto,
pulso la combinación, hablo, y la transcripción se pega sola donde tenía el
cursor
. No tengo ni que cambiar de ventana. Es de esas cosas que usas dos días y
ya no sabes vivir sin ellas.

Secretario, ventana OSD de grabación.

Botones de IA a mi medida

La transcripción es solo el principio. Tengo una fila de botones de IA que me he
configurado yo mismo
: uno me resume, otro me formaliza el tono, otro me lo traduce
al inglés... Cada botón es un prompt que escribo una vez y reutilizo siempre. Y si
necesito algo puntual, hay un botón de prompt al vuelo para pedirle cualquier
cosa sobre el texto del momento.

botones principales

Textos rápidos y atajos

Para esas frases que repites mil veces (tu firma, una despedida, un saludo de
plantilla) hay seis botones de textos rápidos, cada uno con su tecla F1F6.
Un toque y se insertan. Pequeño detalle, gran ahorro acumulado.

Modo Markdown y HTML enriquecido

Cuando quiero que algo quede bonito de verdad, activo el modo Markdown. El texto
se renderiza con sus títulos, sus listas, sus negritas... e incluso diagramas
Mermaid
si los necesito. Y si lo paso a HTML, al copiarlo se pega con estilos
ya aplicados, ideal para correos que no parezcan escritos en el bloc de notas.

Pegar una imagen y que me la lea

Otra que parece magia: copio una imagen con texto —una captura, una factura, un
cartel— le doy a pegar, y la app me transcribe lo que pone. Cero teclear a mano
lo que ya está escrito en una foto.

Detalles que marcan la diferencia

No quiero aburrirte con la lista entera, pero hay un montón de cositas pensadas para
el uso real del día a día:

  • Historial infinito de deshacer/rehacer que sobrevive a cerrar el programa.
  • Sustituciones inteligentes: digo "nueva línea" o "dos puntos" y me los pone de
    verdad, no la palabra.
  • Sincronización entre dispositivos, para llevarme mis textos y mis prompts allá
    donde vaya.
  • Temas claro/oscuro y una interfaz que se adapta según el ancho de la ventana.
botones personalizados

¿Y para qué me sirve todo esto?

Pues para lo de siempre, pero sin el dolor: contestar correos en la mitad de tiempo,
soltar ideas en bruto y que salgan ordenadas, redactar sin la fricción de buscar la
palabra exacta mientras escribo. Yo hablo, la IA pone el orden, y yo me quedo con
el tiempo que antes se me iba en el teclado.

configuración de la aplicación

Está hecha con Electron, así que vive en el escritorio como una aplicación de toda la
vida, sin navegadores ni pestañas de por medio.

La verdad es que estoy bastante orgulloso de cómo ha quedado. Empezó como un "a ver
si me ahorro un rato" y ha terminado siendo la herramienta que más abro y utilizo cada día.